4 de abril de 2014

Workawayeando

Aunque la primera razón para venir a Quintana Roo fue la boda de Anghel y Mohammed, pronto tuve una para extender mi estadía aquí: workaway, una red en línea que permite buscar lugares para hacer voluntariado en distintas partes del mundo, a cambio de, generalmente, estancia y servicios básicos y comida y trabajo de unas cinco horas al día. A mi parecer, una muy buena opción para un mochilero (aunque no la única; otras incluyen WOOF, Aupair o Help exchange).
Mi primer trabajo de voluntario lo hice en Tumbem Kuxtal, una pequeña granja cerca de Puerto Morelos, un kilómetro adentro de la selva.

26 de marzo de 2014

Consejo no. 2

Este me lo dijo Kevin, cuando a orillas del Río Hondo especulábamos sobre el cocodrilo que decían había aparecido hacía un par de días y vivía en el río.
Si huyes de un cocodrilo, lo mejor es correr en zigzag y no en línea recta.
 Al parecer los zigzags salvan vidas. Este tiene que ver con la forma del cuerpo del cocodrilo: debido a sus patas cortas y a su peso, es bueno corriendo en línea recta pero para girar es muy lento. De esa manera tendrás tiempo de huír.
Otro consejo que quisiera nunca comprobar (aunque eso no me detuvo de nadar en el río a sabiendas de un posible cocodrilo, ¿verdad?).

24 de marzo de 2014

Consejo no. 1

El primer consejo de vida me lo dio Karen, desde que trabajábamos juntos, y lo conservo, broma o no, porque quisiera nunca tener que averiguar si es cierto:
En una balacera, corre en zigzag.
A un objetivo en movimiento es más difícil de atinar.

22 de marzo de 2014

...y desde Belice

Otra de las decisiones que imprudentemente tomé sin mucho pensar fue ir a Belice. Habiendo decidido ir a Bacalar quise aprovechar el tiempo disponible y conocer el norte de Belice, así que busqué hospedaje (Kevin de Couchsurfing me respondió realmente rapido y aceptándome como su huesped) y con eso fue suficiente: cuatro días después de haber llegado a Bacalar me iba, esta vez para Belice.
Bacalar fue un gran lugar, lo recordaré por mucho tiempo como el primer sitio con el que me sentí identificado y del que aprendí cosas. El dueño del hostal en el que me quedé, Edmundo, fue muy amable y pasamos un buen rato platicando de la historia del lugar (él más que yo, debido a que él ha vivido ahí desde siempre, lo conoce, es apasionado de la historia y, bueno, yo era el visitante). Fui muy atento y la laguna de los siete colores, aunque increíblemente rica para descansar, no fue -por mucho- lo que más me gustó. Cuatro días ahí fueron apenas suficientes para conocerlo. Además de cocinar arroz y frijoles por primera vez, yo solo, la otra razón por la que lo recordaré de siempre es porque ahí empecé a perder el miedo a pedir rides (algo nuevo para mí). Llegué de ride, visité unos pueblos cercanos yendo en ride y lo consideré ya parte de algo que haré por mucho tiempo.
Belice fue, por otro lado, una gran sorpresa. No solo había pensado que no iría sino que además es el lugar que mejor me ha recibido. Hablaré más a detalle en otro post, pero puedo decir con total seguridad que no quería irme de ahí. La gente es la más cálida que he conocido y hablé hasta con los vagabundos, que tenían cosas que decir. Llegué sin haber investigado casi nada de Belice, lo cual fue una ventaja (pues pude vivir la vida beliceña de boca de sus habitantes) y una descortesía aventurosa. Apenas cinco días bastaron (y no, falta el resto del país).
Por alguna razón le agarré cariño a cierto momento cualquiera al momento de mi llegada: Edmundo (el primo de Kevin) (y sí, otro Edmundo) y yo, hablando de cualquier cosa mientras esperábamos a que llegara del trabajo Kevin, y un montón de cenizas cayendo del cielo. La caña de azúcar que se está quemando, me dijo Mundo. No olía nada mal.

20 de marzo de 2014

Fotógrafo del alma

En mi viaje a Canadá que duró cuatro meses no llevé cámara. No me pareció importante y, más aún, quise evadir el lugar común del extranjero-toma-fotos. Durante cuatro meses recorrí Toronto de pies a cabeza sin la constante necesidad de sacar la cámara y capturar momentos o arquitecturas o paisajes o la gente y sus expresiones. El resultado de eso fue una residencia sin constancias que recuerdo y cuento con el gusto que dan las historias viejas, las que contaría, por ejemplo, un abuelo a su nieto sin más evidencia que su palabra. Una especie de venganza o guerra hacia la modernidad fácil.

11 de marzo de 2014

Hacia Bacalar

Algunas decisiones nacen del aburrimiento. Hace un par de días decidí que, como tengo que quedarme en Quintana Roo hasta abril (un tema del que luego platicaré [jiji]), debería de aprovechar e ir a alguna parte. A final de cuentas sólo he conocido la riviera maya y fue así como, buscando un poco, llegué a Bacalar.
Lo decidí en nada de tiempo, cuando me había resignado a quedarme sentado a esperar los días para irme de acá. Con una semana en manos se puede hacer mucho.
Salí hoy temprano y, por si fuera poco, pedí y conseguí mi primer ride en carretera: Tatiana, una chica que, según me dijo, no puede dormir en cualquier cama, de forma que conoce ya la mayoría de los hoteles en la riviera, y en qué camas sí puede dormir.
Así la cosa. A recorrer el pueblo.

5 de marzo de 2014

Quintana Roo

Quintana Roo es un como triángulo lleno hasta los huesos de selva y pantanos. La mayoría de los pocos poblados que tiene se han establecido en todo lo largo de la costa y en las islas como Cozumel, dando así origen a la Riviera Maya (la zona turística que va desde Cancún hasta Tulum). A estos lugares los atraviesa la carretera federal, dividiéndolos en dos y, con esto, la economía y distribución de la gente.
Quintana Roo recibe anualmente a un chorro de turistas de todas partes del mundo, desde los vacacionistas clásicos hasta los jipis (ya también clásicos), siendo el turismo la fuente más evidente de ingresos y generación de trabajos en esta zona, cosa que terminé por odiar: los trabajos que dependen del ingreso de turistas se vuelven inestables y alguien con un perfil global (un extranjero, por ejemplo) está más calificado para trabajar que un local. No solo me parece injusto sino que además crea una brecha denigrante en la manera de crecer de la ciudad: se atiende solo la fachada, sólo el lado que turistas visitarán y el pueblo vive en condiciones muy desfavorables.
(Advertencia: post largo y con fotos; puede tardar en cargar).